jue 26a. Ordinario año Par (Id=656)

-Misa del Día (1)-

Antífona de Entrada

Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que todos canten himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que con amor gobiernas los cielos y la tierra; escucha paternalmente las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Yo sé que mi defensor vive

Lectura del libro de Job
19, 21-27

Job tomó la palabra y dijo:
"¡Tengan compasión de mí, amigos míos, que me ha herido la mano del Señor! ¿Por qué me persiguen como Dios y no se cansan de atormentarme? ¡Ojalá mis palabras se escribieran, ojalá se grabaran en bronce! ¡Ojalá con punzón de hierro y plomo se escribieran en la roca para siempre!
Yo sé que mi defensor está vivo y que al final se levantará sobre el polvo; y cuando mi piel recubra estas llagas, en mi propia carne veré a Dios; yo mismo lo veré, y no otro; mis propios ojos lo contemplarán; entonces reposará mi espíritu".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 26, 7-8a.8b-9abc.13-14

No me abandones, Dios mío.

Escucha, Señor mi clamor; ten piedad de mí, atiéndeme. Me dice el corazón; "Busca su rostro".
No me abandones, Dios mío.

Sí tu rostro, Señor, es lo que busco; no me ocultes tu rostro, no rechaces irritado a tu siervo; tú eres mi auxilio, no me desampares.
No me abandones, Dios mío.

Espero gozar los bienes del Señor en la tierra de los vivos. Espera en el Señor, sé fuerte, ten ánimo, espera en el Señor.
No me abandones, Dios mío.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse y crean en el Evangelio. Aleluya.

Evangelio

Su deseo de paz se cumplirá † Lectura del santo Evangelio según san Lucas
10, 1-12

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo designó el Señor a otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde él pensaba ir. Y les decía:
"La cosecha es abundante y los trabajadores pocos; rueguen, por tanto, al dueño que envíe trabajadores a su cosecha. ¡Pónganse en camino! Miren que los envío como corderos en medio de lobos. No lleven bolsa, ni morral, ni sandalias; y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa, digan primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, su paz recaerá sobre ellos; si no, regresará a ustedes. Quédense en esa casa, y coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario.
No anden de casa en casa. Si entran en un pueblo y los reciben bien, coman lo que les den, curen a los enfermos que haya, y díganles: "Está llegando a ustedes el Reino de Dios". Pero si entran en un pueblo y no los reciben bien, salgan a la plaza y digan: "Hasta el polvo de su pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre ustedes en señal de protesta. De todos modos, sepan que el Reino de Dios está cerca".
Les digo que el día del juicio será más tolerable para Sodoma que para ese pueblo".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

Alabanza a Dios por la creación y redención del género humano

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has querido ser, por medio de tu amado Hijo, no sólo el el creador del género humano, sino también el autor generoso de la nueva creación.
Por eso, con razón te sirven todas las criaturas, con justicia te alaban todos los redimidos y unánimes te bendicen tus santos. Con ellos, unidos a los ángeles, nosotros queremos celebrarte y te alabamos diciendo:

[Misa]

Antífona de la Comunión

Para mí, Señor, has preparado la mesa y has llenado la copa hasta los bordes.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad para que, alimentados del mismo pan del cielo, permanezcamos siempre unidos por el mismo amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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